Nº13. Diciembre 2015. Una invitación a repensar no sólo las Ciencias Sociales

Elaborado por: Mag. Aníbal Corrado, secretario de investigación del departamento de Derecho y Ciencia Política en la UNLaM.

Los aniversarios con fechas “redondas” invitan a la conmemoración de los acontecimientos, del mismo modo que ocurre con la publicación de textos de relevancia. En este caso, a 20 años de su divulgación, aprovechamos para recuperar y proponer una relectura del informe que la Comisión Gulbenkian elaboró con propuestas para la reestructuración de las Ciencias Sociales de cara al siglo XXI y, en lo concreto del momento, en un contexto donde se habían hecho evidente, entre otras cuestiones, los límites difusos con las humanidades y las ciencias naturales, así como el derrumbe de algunos de los presupuestos que dieron origen al estudio moderno de las sociedades.
Abrir las ciencias sociales es el resultado de dos años de trabajo de un grupo de reconocidos estudiosos internacionales (seis provenientes de las ciencias sociales, dos de las ciencias naturales y otros dos por la humanidades),1 quienes, patrocinados por la Fundación CalousteGulbenkian y bajo la dirección de Immanuel Wallerstein (director del Centro FernandBraudel de la Universidad de Binghamton), comenzaron sus trabajos julio de 1993 y dieron a conocer este documento en junio de 1995.2
El informe se estructura en tres partes (capítulos)que presentan los temas centrales para el debate de académicos y gestores universitarios en torno la reestructuración de las ciencias sociales, y cierra, a modo de conclusión, con una lista de recomendaciones para conducir local y concretamente tal proceso. En el primer capítulo, se revisa el derrotero por el cual la ciencia social fue históricamente construida como una forma de conocimiento y por qué se dividió en una serie de disciplinas durante un período que tuvo lugar entre fines del siglo XVIII y 1945. 

La segunda sección, por su parte, se adentra en los debates emergentes en las ciencias sociales relacionados a la división del trabajo intelectual como resultado de los procesos mundiales ocurridos después de 1945. Básicamente, fueron tres los procesos que impactaron sobre la organización de las Ciencias Sociales. El primero estuvo conformado por el cambio del centro del poder mundial, que pasó de Europa a Estados Unidos, el marco de la guerra fría y la irrupción de las luchas anticoloniales que permitieron la reafirmación histórica de los pueblos no-europeos del mundo. El segundo correspondió a la expansión demográfica y productiva alcanzada a nivel global desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Y, finalmente, el tercer elemento, que se desprende de los anteriores, corresponde a la inusitada y extraordinaria expansión cuantitativa y geográfica del sistema universitario en todo el mundo. Ello condujo, entre otras cosas, a la multiplicación de científicos sociales profesionales. Cada una de estas nuevas realidades planteó un problema para las ciencias sociales, tal como habían sido institucionalizadas previamente a 1945, a saber: la validez de las distinciones entre las ciencias sociales, el pretendido carácter de universalismo de las disciplinas (que en rigor oculta valores locales) y la erosión de los límites con las ciencias naturales, que comenzaron lentamente –pero antes que las sociales- a acercarse a lo que era despreciado como ciencia “blanda”.

En el tercer capítulo del informe, a modo de antesala de las propuestas que conforman las conclusiones, se plantean algunas líneas de discusión para responder al interrogante sobre qué ciencia social se debería construir, dadas las implicancias de los procesos sociales analizados en el capítulo dos y sus debates emergentes. En consecuencia, el documento propone el análisis de cuatro dimensiones: 

  • Las implicancias de rechazar la distinción ontológica entre los seres humanos y la naturaleza, central en el pensamiento moderno.
  • Las implicancias de negarse a considerar al Estado como el origen de las únicas fronteras posibles dentro de las cuales ocurre la acción social, es decir, de cuestionar el estadocentrismo con el que se han construido las ciencias sociales.
  • Las implicancias de aceptar la tensión entre lo universal y lo particular/local, y ya no la idea de recorridos teleológicos por los que atraviesan las sociedades.
  • El tipo de objetividad que es posible en el marco de las premisas presupuestas por la ciencia.

Finalmente, el documento se cierra con cuatro proposiciones prácticas: 

  • Creación de áreas que agrupen estudiosos para trabajar en común y por un año en torno a puntos específicos urgentes
  • El establecimiento de programas de investigación integrados dentro de las universidades, que corten transversalmente las disciplinas tradicionales, con objetivos concretos y fondos para períodos limitados (se proponen 5 años). 
  • Nombramiento de profesores en dos o más departamentos o áreas de estudios
  • Incorporación a los departamentos y grupos de investigación de estudiantes de posgrado vinculados también a dos distintos campos académicos.

Lo más importante de este Informe, más allá de las recomendaciones prácticas, es que plantea interrogantes apropiados y visibiliza problemas que afectan no sólo a las ciencias sociales, sino también a las disciplinas de las naturales y las humanidades. Por ello, el texto merece ser revisitado, incluso 20 años después de su difusión.

Fuente:

Immanuel Wallerstein (coord.). 1996. Abrir las ciencias sociales. Informe de la Comisión Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales. México DF: Siglo XXI Editores [9na edición en español].

Notas:

1. La Comisión estuvo conformada por Immanuel Wallerstein (Estados Unidos. Sociólogo e historiador. Principal teórico del análisis del sistema-mundo)en la presidencia, Calestous Juma (Kenya. Especialista en Ciencia, tecnología e innovación aplicada al desarrollo sustentable), Evelyn Fox Keller(Estados Unidos. Física y estudiosa de la ciencia desde la perspectiva feminista), JürgenKocka(Alemania. Historiador. Presidió el Social ScienceResearch Center de Berlín), Dominique Lecourt(Francia. Filósofoespecializado en epistemología e historia de la ciencia), V. Y. Mudimbe (Congo Belga, filósofo y escritor especializado en estudios postcoloniales e historia de África), KinhideMushakoji(Japón. Especialista en Ciencia Política y Relaciones Internacionales. Fue Vicerrector de la División de Estudios globales y regionales de la Universidad de la Naciones Unidas), IlyaPrigogine (Físico belga de origen ruso. Premio Nobel de Química en 1977 y padre de la teoría del caos), Peter J. Taylor(Gran Bretaña. Geógrafo especializado en geografía política y humana), Michel-RolphTrouillot(Haití. Antropólogo) y Richard Lee(Canadá. Antropólogo).
2. Se realizaron 3 reuniones plenarias: la primera en Lisboa en junio de 1994, la segunda en la Maison de Sciences de l’Homme en París en enero de 1995, y la tercera en el Fernand Braudel Center de la Universidad de Binghamton en abril de 1995.

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